sábado, 7 de marzo de 2015

El tamaño de los teatros




El negocio del teatro entra en crisis, como tantos otros. Siempre se ha dicho que el teatro estuvo en crisis desde que se inventó. Este concepto me ha perseguido durante toda mi vida.Pero hoy, ni el IVA, ni la cultura media del pueblo, ni sus tendencias y costumbres, son ni serán los únicos causantes del problema que nos ocupa.

En los últimos años se han puesto de moda los pequeños teatros que nacen, sobre todo, en el “off” Sevilla. Teatros que nacen en barrios periféricos y que alimentan una necesidad cultural en lugares alejados de los puntos neurálgicos donde se ven los estrenos capitaneados por actores, actrices y directores de primera fila. Y aquí es donde más duro se hace el problema.

Creo que en algunos casos se ha establecido un distanciamiento desproporcionado entre las dimensiones de los escenarios y los aforos, sobre todo en los teatros de nueva factura y nuevo diseño a los que me referido. Nunca un escenario puede ser mayor que el espacio que habrán de ocupar los espectadores. Si hay más actores que espectadores, el negocio tiene que ser, por fuerza ruinoso.
Esto viene a colación por el problema creado por el Teatro de Salvador Távora en el Cerro del Aguila. (Febrero 2015). No sé si se trata de una mal sistema administrativo, pero las deudas se suelen obtener por un mal concepto de cómo se ha de llevar un negocio. Ni la cultura tiene por qué ser gratis, ni tampoco la tiene que mantener la administración pública. Que existan ayudas y subvenciones, sí. Pero luego hay que hacer muchos números para que al final no tengamos que salvar el negocio entre todos. Valga un vulgar ejemplo. Si usted monta un restaurante con cien plazas para comensales y luego contrata a un cocinero y un camarero, seguro que el negocio no funcionará. Lo mismo si se hace a la inversa. Una sola mesa y diez cocineros y veinte camareros.

El dueño del restaurante no podrá solicitar subvenciones ni ayudas, porque ha montado un negocio desde un planteamiento erróneo.

Y, desde luego, lo que no podemos es estar toda la vida manejando y viviendo del manido concepto del “teatro del pueblo y para el pueblo”… El pueblo no está para pagar teatros ni muchas otras cosas… El teatro es una industria como la del cine, a la que hay que ayudar, pero que también hay que saber dirigirla y administrarla…

No hay comentarios :

Publicar un comentario