En estos días cuaresmales y en los propios de la
Semana Santa, nos viene a la mente todos los años la mismísima pregunta. ¿De
quién es y quien manda en esto de la Semana Santa de Sevilla? Yo creo que
nadie. Por un lado la Iglesia quiere su cuota de poder. Por otro, el Consejo de
Cofradías. Por otro las hermandades y sus hermanos mayores. Por otro, los
capataces, los costaleros, los manigueteros, los vestidores y el que se sube al
paso en un parón para enderezar una vela.
Hay decisiones sobre recorridos, paradas, horarios, sillas, espacios para palcos y sillas, para los precios de las sillas, para las sillas plegables, para cruzar la carrera oficial, para… Hay tiempos y espacios para los rezos, el cante, la penitencia…
Bien, pues creo que en cada una de estas parcelas citadas, hay una Semana Santa y un grupo de personas que las llevan con sus cinco sentidos puestos, por lo mismo que, como ya dije en otra ocasión, hay tantos rocíos como rocieros. Por eso no entiendo cuando oigo a un cura decir (¡que lo he oído y tiene nombre y apellidos conocidos y reconocidos en Sevilla¡) que no comprende cómo se forman largas colas de gente a la puerta de las iglesias para conseguir la papeleta de sitio, mientras los sagrarios están solos… Pues por lo mismo. Porque cada uno siente la religión a su manera. Por eso, si yo fuese cura, pensaría que es mejor que se hagan colas para salir cada uno con su Virgen o con su Cristo a que se hagan colas para cualquier otro tipo de acontecimientos… Y sobre todo reflexionaría muy seriamente en torno al por qué hay colas para salir con las hermandades y no las hay para entrar en las iglesias y visitar los sagrarios…
Algo debe estar ocurriendo, no cabe duda. Algo se está desfasando. Y eso lo deben estudiar y saber los que se dedican a esto profesionalmente… Ya no vale ni enfadarse ni, sobre todo, reñirle a la gente. Así fueron los curas de los años cuarenta y cincuenta que me toco soportar en mis años de formación.
Con que ¡hala! Los nuevos, a estudiar, a evolucionar y a dejarse de broncas, que mientras más broncas, menos afición vais a crear.

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