Porque yo siempre pensé que unas cosas que se llaman Patrimonio Histórico o
Urbanismo, existían para defender las obras de arte y no obligar a dejarlas a
lo que venga y les caiga encima…
El
primer chiste. Sevilla 1950.
Pregunta: ¿Qué problema tiene ese coche?
Respuesta: Pues que va en contramano.
Entonces, como siempre, por la calle Tetuán se circulaba en sentido Plaza
Nueva, Campana. Ahora solo se circula a pie. Menos mal.
El mosaico del Studebaker es original de Enrique Orce y data de 1924, elaborado
en Triana en los talleres de Ramos Rejano. Los propietarios de la casa y del
establecimiento que en ella se aloja, lo restauraron en 1978 y como la cosa no
termina de solucionarse, para salvar la obra de arte del maltrato (no sé cómo
se denominará en este caso) consistente en desaparición de losetas, roces,
patadas, aguas, bromas, putadas, los propietarios de la casa y del azulejo han
propuesto trasladarlo al lienzo de pared de la primera planta de la fachada que
está vacío. Pero entonces va la Comisión Local de Patrimonio Histórico y dice
que no por tercera vez, porque Urbanismo ha dicho que “el traslado no se ajusta
a los criterios compositivos del centro histórico…” (¡Toma ya!)
Hablando en “román paladino”: Que le vayan dando al azulejo, que se lo carguen
los gamberros, porque aquí estamos todos para salvar los tesoros artísticos de
Sevilla… ¿Me lo traducen?
Evidentemente, el Studebaker, sigue circulando contramano ante la eterna
reflexión del “Pensador” de Rodín.
¿Qué pensará un pensador como este sobre Sevilla? Porque yo siempre pensé (y no
soy pariente de Rodín) que unas cosas que se llaman Patrimonio Histórico o
Urbanismo, existían para defender las obras de arte y no obligar a dejarlas a
lo que venga y les caiga encima…

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