Qué pena me da esta Sevilla de fantasmones y de gente a medio criar…
Nuestra
revista fue invitada al acto y allí estábamos a la hora anunciada. Cada vez más
gente, más abrazos, más besos y más caras de secretarias de sección que iban a
lucir su vestidillo y que habían sido invitadas para rellenar, no se fuera a
hacer el ridi. Alguna cara conocida y mucha morralla dispuesta a aplaudir lo
que le echaran.
Aburrimiento y el alcalde sin llegar. Por lo visto esa es la
tónica. Suele tardar 45 minutos sobre los horarios previstos. Me lo dijeron
cuando una cosa del Betis. A los 45 minutos de espera, me aburrí y me marché.
Al día siguiente vi el cartel en los periódicos. Y aquí empieza la odisea. Cómo
justificar que una cosa extraña sea un homenaje a yo no sé qué y que allí esté
el espíritu de yo no sé cuantos y que aquellas son las murallas de la Macarena
(¡Guapa, guapa, guapa!) ¡Buf! Menos mal que me fui y me tomé una cerveza en la
Alameda de Hércules, aunque tenga losetas… Lo prefiero a las genialidades de
última hora… Creo que luego se tomaron una cerveza, los de la presentación del
cartel en Santa Clara. Y todos asediando al concejal y al alcalde, a ver si de
esta cae algo. (Puedo dar nombres). Y supongo que superando el soponcio
(pilatos)… Esa noche dormí muy tranquilo, sin pesadillas, porque no había visto
el cartel… Ni quiero nada de nadie. Estoy bien como estoy. Buitres había en la
reunión como no te quiero contar. Pero cuando a la mañana siguiente vi el
cartel, entonces fue cuando me entró el soponcio (pilatos). ¡Ole ahí la gracia!
¡Y viva el cine!
Qué pena me da esta Sevilla de fantasmones y de gente a medio criar… Y sobre
todo me dan miedo los que vienen, como el picudo rojo, a comerse las palmeras
de los parques públicos. Acaban secándolas…
(¿A quién me refiero? Se aceptan apuestas…)
(¿A quién me refiero? Se aceptan apuestas…)

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