La película se titulaba “Nunca pasa nada”. Con
guión y dirección del gran Juan Antonio Bardém, realizada en los profundos
comienzos de los años 60, contaba la historia de la más guapa y atractiva
vedette de una gran compañía de revistas internacionales de nacionalidad
francesa que había actuado en una ciudad de provincias y que se vio obligada a
permanecer en la localidad a consecuencia de una apendicitis aguda. La compañía
continúa su camino y ella se queda allí enferma y luego convaleciente.
Consecuencias: revolución entre los alumnos de bachillerato; inquietud entre
los contertulios del Círculo Mercantil; escándalo entre las señoras del lugar y
encendida pasión en el médico que la atiende…
En una ciudad donde nunca pasaba nada, ocurre todo a la vez y se organiza un caos. Según los historiadores, una de las mejores películas de Bardém.
24 de mayo de 2015. Película real. La acción en
Sevilla. O nunca pasa nada o pasa todo a la vez. Como el milagro de los panes y
los peces. Pan y peces para todos. La agenda de ese día venía preñada de
acontecimientos.
Elecciones municipales. El Rocío. Posible ascenso del Betis. Procesión de Mª Auxiliadora por las calles de Triana. Anuncio de lluvia a la hora del partido y de la procesión...
Conforme el Betis se juega el ascenso y la Virgen procesiona, hay que estar atentos a los televisores para conocer los tan ansiados resultados de las elecciones. Qué partido (político, se entiende) se mantiene, cual asciende, cual juega la liguilla o cual desciende… ¡¡Gooooool del Betis!! Este asciende ya seguro…
Muchas cuerdas para un solo violín… Pero el pueblo, sabio, las toca todas. Y suena a sinfonía. Eso se llama cultura popular.
Creo que el día 24 de mayo de 2015, terminó bien. El chaparrón de última hora de la tarde, como en los finales inolvidables de las obras dramáticas de Alfonso Sastre, cuando siempre estallaba una tormenta “que refrescaba el ambiente y permitía que el ambiente oliera a tierra mojada”, facilitó que cada cosa terminara en su sitio…

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