domingo, 1 de febrero de 2015

Post mortem


Rafael de Cózar, Concha Caballero, Paco Lira, Juan Teba, José Manuel Lara…

Antes la muerte, más discretita, venía de tres en tres. Ahora viene de cinco en cinco.

Vaya un comienzo de añito. Será que lo de cinco viene unido a lo de 2015.

Menos mal que aquí, cuando alguien muere, todos pasan a ser los que más y mejor conocieron al desaparecido, los que más lo querían, los que más copas se tomaron con él…Y, además, se pone en marcha esa práctica tan sevillana de montar homenajes.

¿Por qué no hacemos los homenajes en vida? Pues porque Sevilla es envidiosa, es cainita. Aquí nadie le reconoce nada a nadie, porque entre mediocres, mientras tú estás vivo eres sombra y enemigo en potencia de cualquiera, pero una vez muerto ya… Aquello de “cebada al rabo…”

El otro día en el bar El Ancla de Triana preparaban un homenaje a un flamenco en vida. Qué reunión más bonita. Alguien, incluso, llegó a decir:

-Vamos a darnos prisa que el pobre está muy malito…

Así hay que ser. Hay que saber reconocer los valores de los demás con valentía y honestidad.

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