Cuando llegué a Sevilla, allá por los años 50, yo era un estudiante de preu que había hecho un enclenque bachillerato en Marruecos. Allí sí que nos tuvimos que aprender la lista completa de los reyes Godos. No había otra cosa que hacer. Y paseando cierto día con algunos compañeros de curso, me dijeron que aquel edificio que estaba frente a Correos era el Archivo de Indias. Vale, les contesté sin más… Pero me quedé pensando qué cosa era la que podría guardar aquel enorme edificio. Tal fue mi curiosidad que en la primera ocasión que tuve fui a visitarlo. Armarios y armarios llenos de archivadores… El fantasma de mis ilusiones se desvaneció. Me había imaginado enormes estancias llenas de bellísimas indias con sus encantos al descubierto… Pero claro, yo venía de estudiar los reyes godos y en el preu de aquel año dábamos Portugal y el automóvil… Por eso al escuchar “indias” pensé en aquellas morenazas que aparecían en las películas de Gary Cooper…
Paseando otro día por Triana descubrí una estatua. Pregunté de quien se trataba y me dijeron que era Rodrigo de Triana, el que gritó “tierra” cuando lo del descubrimiento de Colón. Inmediatamente, el aprendiz de gracioso sevillano, que ya tenía mala pata y era insoportable, se apresuró a contarme aquel chiste facilón en el que Rodrigo decía: Os tengo dicho que cuando yo diga “tierra a la vista”, no me tiréis arenita a los ojos… Me quedé tan destrozado como con lo de las indias.
Pasando el tiempo no he tenido más remedio que reflexionar sobre lo mal que nos habían enseñado la Historia y lo poco que en Sevilla se sabía, y se sabe, de aquel acontecimiento que terminó por cambiar el curso de la vida en el mundo.

No hay comentarios :
Publicar un comentario